EL EVANGELIO DE LA GRACIA

CONTENIDO

EL EVANGELIO DE LA GRACIA

En cierta ocasión, al preguntarle a un líder del movimiento carismático católico por qué les decía a sus oyentes que ya eran salvos sin haberse arrepentido de la idolatría, él respondió lo siguiente:

"Porque somos salvos por gracia; no porque me quité los ídolos me voy a salvar, sino porque acepté a Cristo en mi corazón."

Su respuesta de inmediato evidenció algo: la persona asumía que por la fe se invalida la ley moral de Dios. En otras palabras, creía que el Evangelio de la Gracia provee de un permiso especial para transgredir los mandamientos de Dios y evitar las consecuencias.

Algo similar ocurre en una comunidad de homosexuales y lesbianas denominada Iglesia Metropolitana. Sus enseñanzas enfatizan los conceptos de amor y gracia, pero los utilizan para justificar el estilo de vida "gay" aun cuando es contrario a las Escrituras. Aceptar a Jesús es una parte central de su doctrina. Incluso reprueban el robo y otras conductas, de hecho, condenan prácticamente todos los pecados, excepto el que han legalizado.

Este fenómeno ocurre también en el protestantismo evangélico con distintas variantes. Una vez, el pastor de cierta denominación aseguraba que cualquier persona que hubiera aceptado a Cristo en su corazón y después muriera en el acto mismo del adulterio, despertaría entre los ángeles en el cielo. "Dios salva el espíritu, no la carne", predicaba el pastor. Era difícil explicarle que la naturaleza misma de la fe que salva es fomentar una conducta contraria a la inmoralidad e inculcar un profundo respeto por los mandamientos de Dios.

LEGALIZANDO EL PECADO A TRAVÉS DEL MENSAJE DE LA GRACIA

Los anteriores son unos pocos ejemplos de diferentes versiones del evangelio de la gracia barata que es cada vez más popular. Hoy en día este tipo de enseñanzas son las sucesoras modernas de las indulgencias católicas medievales. La única diferencia de fondo es que antes se vendían y hoy se regalan.

¿Se está distorsionando la doctrina bíblica de la gracia para acomodar solamente pecados como el adulterio, la homosexualidad y la idolatría? La respuesta es: no. Actualmente se otorgan indulgencias para pecar que abarcan además de las conductas pecaminosas escandalosas, las eclesiásticamente aceptables, como la práctica de la mentira, la avaricia, la deshonestidad y la falta de misericordia práctica. Aunque en los mismos textos de las Sagradas Escrituras se consideran iguales la hechicería y la inmoralidad sexual que la mentira, la injusticia y el rencor; iglesias y ministros insisten en dispensar absoluciones plenarias para estos últimos. Sus imaginarios beneficios están disponibles para todo aquél que recite una oración de "acepta a Jesús" o que se haga miembro de una denominación. A continuación, se expone el error fundamental en que este tipo de falsas enseñanzas descansa y cuál es realmente el Evangelio de la Gracia según la Biblia.

LOS LÍMITES DE LA LIBERTAD CRISTIANA

Hablar de una gracia que no pone límites a la conducta de las personas es convertir la gracia de Dios en libertinaje. Si bien es cierto que el cristiano bajo la gracia tiene libertad, también es cierto que la libertad tiene límites. Esos límites los determinan los mandamientos de la ley moral. Así pues, viviendo dentro de ese espacio que nos prescriben los límites de la obediencia a los mandamientos, vivimos en la libertad que Cristo nos dio. Así lo establece la Escritura:

"Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos" Salmo 119:44-45 (Énfasis añadido)

Así pues, tengo libertad de comer, pero tengo límites: el precepto que dice de "no en glotonerías y borracheras" (Romanos 13:13) marca hasta dónde tengo libertad de comer. Tengo libertad de tener relaciones sexuales, pero dentro de los límites del matrimonio, fuera de él constituiría adulterio o fornicación. El mandamiento pone fronteras a mi libertad.

¿Qué pasa si traspasamos dichos límites? Entonces no estamos más en libertad sino en libertinaje. Pensar que se puede vivir así, sin límites, y todavía estar amparado por la gracia, es precisamente convertir la gracia de Dios en libertinaje. Contra esto nos advierte la Escritura en términos muy solemnes:

"...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente... que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios..." Judas 3-4 (Énfasis añadido)

TORCIENDO LAS ENSEÑANZAS DE LUTERO

El concepto de una gracia que nos liberta del deber de obedecer los mandamientos, es una perversión del Evangelio, y aunque hoy en día muchos ministros pretenden ampararse en las enseñanzas del reformador alemán Martín Lutero, es un error interpretarlas así. Un teólogo alemán, autor de un excelente análisis de las doctrinas de Lutero, lo expresa así:

"La gracia que (Lutero) recibió, era una gracia costosa. Era gracia, pues era como agua sobre un terreno reseco, consolación en la tribulación, libertad de la esclavitud del egoísmo y perdón de todos sus pecados." [1]Dietrich Bonhoeffer, El Costo del Discipulado, Ediciones Certeza, 1979, p. 31.

"Cuando habla de la gracia, Lutero siempre implica como un corolario, que a él le costó su propia vida, una vida que estaba ahora, por primera vez, sujeta a la absoluta obediencia a Cristo." [2]Bonhoeffer, p. 35.

Ciertamente la gracia verdadera no nos exime de guardar los mandamientos, sino por el contrario, nos da abundante poder y complacencia en guardarlos.

Pero, al contrario, la falsa gracia se vale de la libertad como pretexto para el pecado y como ocasión para la carne (1ª Pedro 2:16; Gálatas 5:13). Como resultado estimula a pecar con las agravantes de premeditación, alevosía y ventaja. Premeditación porque planea hacer lo malo con la confianza de que seguirá siendo bendecido, porque "está bajo la gracia". Alevosía, es cometer un delito sin riesgo de ser castigado. Y ventaja, porque se busca obtener satisfacción a través del pecado y perdón a través de la gracia. Abusando de la provisión del sacrificio expiatorio de Jesús.

Hoy, la falsa gracia clama desde las sinagogas diciendo en palabras de Dietrich Bonhoeffer:

"...tú nunca podrás escapar de los lazos del mundo o del pecado. Así que sé atrevido en pecar, y lo más que puedas, porque tú puedes apoyarte sobre el 'opus operatum' de la gracia." [3]Bonhoeffer, El Costo del Discipulado, p. 47.

En respuesta, el mismo autor responde reflexionando:

"¿Habrá algún abuso de la gracia más diabólico que pecar y luego apoyarse sobre la gracia, la cual Dios ha dado?" [4]Bonhoeffer, p. 48.

LA IGLESIA ¿CUEVA DE LADRONES?

La enseñanza de la falsa gracia convierte a la iglesia en cueva de ladrones, no en ejemplo de rectitud. Un pasaje del Antiguo Testamento lo ilustra así:

"Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová." Jeremías 7:9-11

Por "cueva de ladrones" se entendía en el Antiguo Testamento un refugio en donde el delincuente estaba a salvo del castigo de la justicia. Los criminales bajaban a la ciudad, robaban y regresaban a su escondite donde pensaban estar a salvo disfrutando del botín. Así hacían en repetidas ocasiones, una vez sintiéndose protegidos, recuperaban fuerzas para volver a salir a delinquir. En el pasaje de Jeremías, Dios comparó su templo en donde era invocado su nombre, precisamente con un refugio de criminales, con tugurios en donde las personas después de hurtar, adulterar, mentir, etc., venían a imaginarse que por estar allí podrían salvarse para continuar viviendo igual. ¿No sucede algo similar en la Iglesia Católica y evangélicas hoy en día, cuando los narcotraficantes asisten a misa o son miembros de X o Y denominación evangélica buscando supersticiosamente recibir bendiciones de Dios y luego salen a seguir delinquiendo? ¿Y no pasa lo mismo en las iglesias evangélicas con muchos que asisten para alimentar anhelos de salvación eterna, y salen para seguir en la semana odiando, mintiendo, viviendo egoístamente? El supuesto creyente, durante la semana vive en distintos pecados, llega el domingo a darse golpes de pecho e invocar la gracia, para luego continuar en lo mismo.

El cristianismo que debería ser modelo de rectitud y virtudes para el mundo, se está convirtiendo en una cueva de ladrones. Bonhoeffer comenta lo que ya era obvio en Europa y en los Estados Unidos hace varias décadas:

"En tal iglesia el mundo halla una cobertura barata para sus pecados, ninguna contrición se requiere, mucho menos cualquier deseo real de ser libre del pecado." [5]Bonhoeffer, El Costo del Discipulado, p. 28.

FALSAS CONVERSIONES

Una característica notoria de esa falsa gracia es la hipocresía.

"... prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción ..." 2 Pedro 2:19

Miles y miles proclaman a voz en cuello que Cristo hace libre del alcoholismo, de la droga, etc., pero tristemente muchos de los que proclaman esto siguen esclavos de otros pecados. Qué extraña "libertad" la que Cristo te da, ¿te libera del pecado escandaloso, pero te deja esclavizado a los demás? Así, veremos que alguien dará testimonio de cómo Cristo lo liberó del pandillerismo, del crimen organizado, de la cocaína... mas no de la mentira, ni la amargura, enojo o ira. Se están confundiendo la moralización y la readaptación social, con la regeneración del corazón que trae un genuino nuevo nacimiento.

La gracia que desprecia la obediencia, pisotea los mandamientos de Dios e introduce permisos especiales para quebrantar ciertos principios, o definitivamente todos, a menudo se escuda en que está defendiendo la integridad del Evangelio contra el sobre énfasis de las obras. Vale la pena reflexionar sobre esto:

"La palabra de la gracia barata ha sido la ruina de más cristianos que cualquier mandamiento de obras." [6]Bonhoeffer, p. 55.

SPURGEON, EL EMBAJADOR DE LA GRACIA

Carlos Spurgeon, conocido también como el predicador por excelencia de la gracia, parafraseando lo que Dios dice en el Salmo 50:16, afirmaba lo siguiente para denunciar la falsa gracia:

"'¿Os refugiáis en mi pacto y pisoteáis mi santidad como los cerdos pisotean las perlas? ¿Pensáis que puedo consentirlo? Vuestras bocas están llenas de mentira y calumnia, y con todo, ponéis mis palabras en ella, ¡como si fueran bocados delicados para vosotros! Qué terrible mal es el que se hace en este día cuando los hombres que explican las doctrinas desprecian los mandamientos. Hacen de la gracia una cobertura para el pecado e incluso se consideran sanos en la fe, cuando su vida es podredumbre. Necesitamos la gracia de las doctrinas, tanto como las doctrinas de la gracia, y sin ellas un apóstol no es más que un Judas, y un profesor elocuente es un enemigo redomado de la cruz de Cristo." [7]Charles H. Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit, Vol. 20, 1874, p. 156.

El mensaje está muy claro: la gracia de Dios no es una licencia para el pecado, sino por el contrario, es poder para vivir en rectitud.

¿CUÁL ES LA VERDADERA GRACIA?

¿Cuál es la verdadera gracia que salva al pecador? La palabra gracia en el griego es charis y significa en el contexto de la salvación:

"La buena voluntad de Dios para darnos el medio para obtener misericordia (perdón) sin que nosotros lo mereciéramos."

Su buena voluntad se muestra en que, espontáneamente, sin ningún mérito humano que lo estimulara, sólo por la compasión al vernos perdidos, envió a Jesucristo (¡ésta es la gracia!) como medio o propiciación para otorgarnos el perdón y librarnos del poder y de las consecuencias del pecado (la condenación).

La gracia de Dios se manifiesta en haber enviado a Cristo, ya que Dios no estaba obligado a hacerlo.

Por parte del receptor, esto es nosotros, gracia significa que el pecador estará muy consciente de haber recibido un gran favor inmerecidamente. Esto le producirá naturalmente un fuerte sentido de gratitud para con Dios y con Jesús.

Si por cosas menores el hombre llega a sentir profundo agradecimiento, ¿qué medida de gratitud provocará una salvación eterna?

GRACIA ETERNA. SIN LÍMITES

Ponte en este caso: Por un momento pensemos que tú fueras sentenciado a muerte por varios delitos que hubieras cometido. Estando a punto de ser ejecutado en la silla eléctrica, de pronto llega Jesús de Nazaret mismo. Viéndote a los ojos te pregunta. "¿qué hiciste para ser condenado a semejante castigo?" Sientes una mezcla de remordimiento y vergüenza y comienzas a acordarte —debes muchas y lo sabes— de acciones que han dañado a tus semejantes, que han causado dolor y sufrimiento a los demás y aun a ti mismo. Conforme recuerdas, empiezas a confesarle todo sin pretextos a Jesús. Al final le dices: "Señor, eso ha sido mi vida, sé que merezco la sentencia, ojalá tuviera ahora una oportunidad ¡nunca volvería a ese camino!" En ese momento te interrumpe la voz del Juez respondiendo: "Has transgredido la ley y es necesario cumplir la sentencia. Si te dejáramos sin castigo la gente pensaría que mi ley se puede pisotear impunemente. Además, como tú bien sabes, la existencia de la ley es indispensable para el bienestar de todos los hombres y se debilitaría el respeto a ella si se hiciera una excepción contigo. Tienes una deuda —termina el juez— y necesitas pagarla. Aparte ¿quién me asegura que tu arrepentimiento será real y no seguirás en tus antiguos caminos? Si te dejáramos libre, y volvieras a las andadas los demás creerán por tu ejemplo el ver que se puede dañar a los demás y escapar de las consecuencias. Por estas razones no es posible que escapes al castigo".

Al oír la contundencia de los argumentos te quedas mudo. No es que el juez tenga algo personal contra ti, como habías estado pensando. No es que sea arbitrario, al contrario, es justo y por las razones que has comprendido no puede otorgarte el perdón. "Ahora entiendo también que el problema no era la existencia de la ley moral. Esa ley es necesaria para el bien de todos, pues si no reinaría el caos; lo malo no son los mandamientos sino yo". En ese momento Jesús de Nazaret te mira lleno de compasión ante la inminencia de tu condenación. "Sé que no lo merece" dice: "pero yo desearía ocupar su lugar, aplíquenme a mí la sentencia. De esa forma todo el mundo, y él mismo, respetarán la ley moral". Ante tus ojos azorados ves entonces que eres liberado y Jesús se sienta en tu lugar. Al momento de bajar el switch de la silla eléctrica su cuerpo se sacude y se calcina con la descarga de miles de voltios. Cuando todo termina, él está muerto y tú vivo; Él está encadenado y tú libre. Su cuerpo herido, su vida misma, ha sido el precio de tu rescate. El Juez te dice entonces: tu deuda está pagada y queda borrado tu expediente.

Piensa que fueras tú: transporta el ejemplo a la dimensión de lo eterno. ¿No saldrías de allí conmovido hasta las lágrimas por ese gesto de amor inmerecido?, ¿no haría eso que reaccionaras con mucha gratitud hacia esa persona que se sacrificó por ti y la respetarías profundamente? Si sucediera que después hallaras su testamento, ¿no te esforzarías, por gratitud, en procurar ver cumplida su voluntad?, ¿qué más sucedería si después te enteraras que no era cualquier persona la que murió por ti sino un hombre sabio y ejemplar que nunca dañó a nadie y siempre vivía para, a diferencia de ti, hacer el bien a los demás? El sentimiento de gratitud se profundizaría más aún. Si te enteraras además de que el que sufrió por ti era el creador del universo (Juan 1:3), Dios mismo hecho carne (1ª Timoteo 3:16) que dejó las glorias eternas y descendió a sufrir eso sólo por amor a ti.

Tu reacción natural sería la gratitud, el amor, la obediencia y la imitación. Bueno, pues esos son los frutos naturales de haber recibido la gracia de Dios y el Espíritu Santo. Una gratitud (Charis-Gracia) obediente a Dios, es la respuesta a la gracia (Charis) del perdón. No el tomar el sacrificio de Jesús como ocasión para el libertinaje.

CARACTERÍSTICAS BÍBLICAS DE HABER RECIBIDO LA SALVACIÓN POR GRACIA

1.- Un Sentido De Profundo Respeto A Dios Y El Deseo De Agradarle.

"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia" Hebreos 12:28 (Énfasis añadido)

La palabra que en la versión Reina Valera 1960 se traduce como "gratitud", es la misma palabra griega "charis" o gracia. Y el texto dice: "Mediante esta gratitud (o gracia) sirvamos a Dios", ¿cómo? con temor y reverencia. La gracia produce un temor muy particular porque se combina con el amor hacia Dios, producido por la gracia. Pero cabe señalar qué es semánticamente temor: es un miedo santo el cual produce una vida muy piadosa.

La otra palabra usada en el texto de Hebreos es "aídos" que se traduce como reverencia. Aquí la idea que nos da el manifestar mucho respeto y seriedad en todo lo referente a Dios, su palabra, la oración, etc.

2.- Una Vida Recta.

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente" Tito 2:11-12

El texto claramente afirma que cuando la gracia salva al pecador le enseña que debe:

3.- El Pecado Ya No Domina Al Cristiano.

"Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo ley, sino bajo la gracia" Romanos 6:14

El pecado ya no tiene dominio, no esclaviza al creyente porque está bajo las influencias de la gracia, la cual implica por necesidad la presencia del Espíritu Santo en el corazón. Al vivir bajo la gracia su obediencia a Cristo es estimulada por amor, agradecimiento y temor a fallarle. Estos son los estímulos más fuertes para motivar a una persona. Pero en el sentido contrario, al vivir bajo la ley, la obediencia es solamente estimulada por el temor al castigo y con fines de apaciguar una conciencia acusadora. Al ser una obediencia con intención egoísta, sólo consiste de actos externos. Ningún Evangelio que carezca de las tres características hasta aquí descritas es el Evangelio de la Gracia de Cristo que predicó Pablo. Estas son las evidencias que debe poseer como requerimiento mínimo.

RECIBIENDO LA GRACIA

¿Cómo se puede recibir esta gracia? Para empezar, se necesita escuchar el Evangelio de la Gracia.

"Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" Hechos 20:24 (Énfasis añadido)

Pablo conocía perfectamente, por experiencia personal, el poder de la gracia de Dios. Él sabía que podía hacer del más vil pecador, un verdadero santo en los hechos y dar además inmortalidad. Por esto no escatimaba ni su propia vida con el fin de que este mensaje llegase a todas las personas.

Pero, ¿cuál es este Evangelio de la Gracia que menciona el apóstol? Tres versículos antes el apóstol nos lo explica:

"testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo" Hechos 20:21

El Evangelio de Pablo, de Pedro y de todos los apóstoles, era un llamado al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo: éstas son sus dos partes esenciales.

Ese era el mismo mensaje que predicó Jesús.

"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" Marcos 1:14-15 (Énfasis añadido)

El mensaje se compone de arrepentimiento y fe. Estos conceptos no deben confundirse con el "acepta a Cristo" comercial que ha venido a sustituir el Evangelio. Este fue el poderoso mensaje que cambió la vida de los apóstoles y que trajo una gran rectitud de vida y un profundo amor en los primeros cristianos. Este mensaje transmitió gracia por el Espíritu Santo a los que respondieron a él.

ARREPENTIMIENTO Y FE O "ACEPTA A CRISTO": LOS COMPONENTES ESENCIALES DEL EVANGELIO DE LA GRACIA

El mensaje de arrepentimiento te llama primeramente a que reflexiones sobre la vida de pecado que has llevado. A que mires detenidamente como la mentira, el rencor, la avaricia, la injusticia, la falta de amor que has tenido, etc., han dañado a los que te rodean y ofendido a Dios, tu Creador.

Puedes percibir cuánto daño has causado haciendo lo que no deberías, primeramente, a tu familia, a tus hijos y a tu pareja. Valora cómo te ven en el trabajo, a cuántos tu ejemplo ha guiado al infierno y no al cielo. Cuántos al ver tu conducta y saber que te dices cristiano se burlan del Evangelio. O los pleitos en la casa, tus amarguras, han tropezado a tus hijos y éstos se sienten más amados en el vicio o con la pandilla, que en tu casa. ¡Cuán grave es tu pecado! Míralo como una ofensa a Dios, pues estás pecando contra su creación. Dios es infinitamente más sensible que tú, a Él le lastima el pecado porque causa infelicidad a los demás y porque te destruye a ti mismo.

Ciertamente la miseria, el dolor, la pobreza, la injusticia, los vicios, las guerras, y todos los males que vemos en el mundo, son fruto del pecado. ¿No es verdad que tú también has contribuido a hacer de este mundo un lugar así? El pecado es voluntario, nadie te pone una pistola en la cabeza para que lo cometas y prueba de que lo puedes evitar, es que muchas veces no lo has cometido. La culpa se agrava más, no sólo porque voluntariamente lo hiciste, sino porque ¡lo hiciste a sabiendas de que no lo deberías hacer! No respetaste tu conciencia y, si la conocías, pisoteaste la Palabra de Dios que te decía: "no lo hagas". Con todo, hiciste a un lado aquello que te podía frenar y pecaste, no una, sino muchas veces. ¡Oh cuanta soberbia hay en menospreciar la Palabra de Dios! Cuánto has abusado de la bondad y misericordia de Dios que te ha sacado de mil problemas y te ha ayudado muchas veces buscando guiarte al arrepentimiento. Lo has pagado con mil excusas.

Arrepentirte es, según el griego "metanoia" en el contexto bíblico, abandonar esa vida de pecado. Romper con todo eso y volverte a Dios haciendo lo que sabes que es recto en lugar de lo malo.

Con todo, mira ahora el gran amor de Dios para contigo. Hasta el día de hoy Dios no te ha condenado aún, sino que ha provisto los medios para que conozcas la verdad. La Biblia dice:

"Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." Romanos 5:6-8

Cuán compasivo es este amor; porque siendo rebeldes, egoístas, ingratos, desleales, no responde con venganza sino con la entrega de su Hijo.

Y así Jesucristo, después de haber hecho muchos bienes, después de volver a la vida al hijo de la viuda de Naín, dado la vista a Bartimeo, perdonado los pecados al paralítico, limpiado al leproso, multiplicado los panes, llegó un día a entregarse por ti. Camino a la cruz soportó escupitajos en el rostro, ser abofeteado, golpeado, azotado, escarnecido, abandonado por sus más cercanos y queridos discípulos y rechazado por su nación para ser entregado a los romanos para crucificarle; llevado al Gólgota, entre criminales fueron clavadas sus manos y pies, con una corona de espinas sobre su cabeza. Ésta era la copa amarga que bebía por tu salvación. En la cruz, la carne viva y sensible de su espalda raspaba con el áspero madero mientras él intenta inhalar una bocanada de aire. Su cuerpo semidesnudo colgaba como un espectáculo para curiosos y enemigos. Las burlas comenzaron a oírse: ¡Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz! Mientras otros le escarnecían: ¡A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él! Confió en Dios, líbrele ahora si le quiere, porque ha dicho: soy Hijo de Dios! Lo mismo le injuriaban los que pasaban, como los ladrones clavados en cruces a su lado. De pronto, se escucharon las palabras más tristes que jamás se hayan exclamado: "Eli, Eli, ¿lama sabactani?", "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado?" Y allí moría el justo por los injustos para llevarnos a Dios. Fue como si aun la naturaleza misma se enlutara por los sufrimientos de Cristo; el sol no soportó más ver esta escena y se negó a brillar, la tierra misma tembló y las rocas más duras se partieron cuando Jesús a gran voz entregó el espíritu. Sus últimas palabras fueron "consumado es", que significa teológicamente: "pagado está".

De este Jesús dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Este Jesús lleno de gracia, de amor y de poder, quiere perdonar todo tu pasado para que tengas vida eterna y darte una oportunidad de vivir para Él, motivado por gratitud y por amor por lo que Él hizo por ti. En un Salvador así, bien puedes confiar. Bien puedes darle credibilidad a sus promesas y entregarte a Él, no a una religión, sin reticencias. A Él que está a la diestra del Padre en gloria y que te sigue amando, puedes entregarte, dedicarte en cuerpo y alma. Eso es creer; "pistis" en el griego.

Esta es la verdadera gracia, este gran amor de Cristo que nos constriñe y que nos lleva a amar cuando nos aborrecen, a perdonar cuando nos calumnian y difaman, a bendecir cuando nos maldicen. Ésta es la gracia, poder de Dios, ayuda de Dios en el corazón, expresado en amor que es la fuerza interior más eficaz para vencer las tentaciones en nuestra vida.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] Pendiente

[2] Pendiente

[3] Pendiente

[4] Pendiente

[5] Pendiente

[6] Pendiente

[7] Pendiente

Otras referencias bíblicas tomadas de la versión Reina Valera 1960.