Hoy en día, miles de creyentes desalentados han optado por seguir el mismo camino que los frustrados israelitas de quienes habló el profeta Jeremías. Parecen decir junto con ellos: "es en vano, pues no se puede dejar la práctica del pecado". Lamentablemente iglesias y seminarios están enseñando el fracaso como doctrina cristiana, sometiendo la Biblia a su experiencia personal en vez de tratar de ajustar la vida del creyente al estándar escritural. Teólogos y ministros que han sido derrotados al tratar de vivir una vida recta, enseñan desde los púlpitos, sin vergüenza ni rubor, que mientras vivamos en este mundo siempre seremos esclavos de nuestros pecados. Tal es la estima en que tienen al sacrificio de Jesús y tal su confianza en el poder del Espíritu Santo.
A continuación, se refutan los argumentos más comunes con los que se intenta fundamentar esta doctrina derrotista.
Uno de los textos en que se basan quienes predican el evangelio del fracaso, es el versículo de Romanos 3:10. Basados en él, afirman que no hay persona que viva justamente (rectamente) y concluyen que todos forzosamente tenemos que vivir en pecado.
"No hay justo, ni aun uno", es el slogan favorito con que tratan de santificar la desobediencia.
Pero analicemos el contexto para encontrar a quiénes se refería Pablo diciendo que no había un solo justo:
Si nosotros leemos cuidadosamente, en el verso 9 está hablando que judíos y gentiles "todos están bajo pecado". Para reforzar esta idea añade el verso 10 "Como está escrito: no hay justo, ni aún uno", ¿a quiénes se refería?: a los judíos y a los gentiles. ¿Acaso dice los cristianos? No, sino solamente a esos dos grupos.
Si nosotros vemos el diseño de la epístola a los Romanos completa, encontraremos que el capítulo uno habla del pecado del mundo romano (gentiles), en el capítulo dos habla del pecado de los judíos y en el capítulo tres nos habla de que todos están bajo pecado, ¿con qué fin escribe Pablo esto? Con el fin de que entendamos que el Evangelio es necesario para salvar a la humanidad entera.
Es cierto, no hay justo ni aun uno, antes de venir a la salvación; pero una vez salvos por Cristo, por su gracia el hombre se vuelve justo (recto). De hecho, la Escritura menciona varios ejemplos de personas que eran justas por la gracia de Dios.
Los ejemplos abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento:
Como podemos ver, sí hay más de un justo. Romanos 3:10 sólo significa que no los hay antes de venir a Cristo. Más aún, San Mateo capítulo 25 dice que existen muchos justos, no sólo gente como Noé o el apóstol Pablo.
Además, las características de las personas descritas en Romanos 3:9-11 no son sólo que no son justas, también dice que "no buscan a Dios". Nosotros sabemos que un cristiano busca a Dios, por lo tanto, el pasaje no se puede referir a los cristianos.
En realidad, el argumento es sólo un pretexto para solapar el pecado.
Este es otro dicho muy mencionado por los ministros que otorgan indulgencias modernas, pero el versículo en que se intenta respaldar no dice eso. Si lo vemos en su contexto encontraremos que no está hablando del pecado:
En el verso 15 se exhorta al impío para que no aceche la tienda del justo (su casa), ni saquee (robe) su cámara (su habitación) y da la razón: "porque siete veces cae el justo..." cae en la adversidad (o en las manos del impío de acuerdo a su contexto inmediato), como diciéndole: siete veces le robarán, pero se levantará (saldrá del problema). Pero el impío caerá en el mal (se refiere a que no escapará de una calamidad). Como podemos ver el texto, en su contexto, nos da el significado correcto. No está hablando de caer en pecado, sino de caer en la adversidad.
Muchas personas han identificado con la experiencia descrita en Romanos 7:14-25, como si ésta fuera la vida normal del cristiano. El pasaje dice lo siguiente:
Durante los tres primeros siglos del cristianismo, cuando la iglesia conservaba su integridad original, este pasaje nunca llegó a ser controversial. De hecho,
"Están generalmente de acuerdo que la mayoría de los Padres de la Iglesia, durante los primeros tres siglos consideraron estos versos como siendo la descripción del hombre no regenerado. Eso no es más que un hecho de la historia." [1]Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 450.
No fue sino hasta que el monje católico Agustín de Hipona(354-430 d.C.) Obispo, filósofo y teólogo. Introdujo el concepto de naturaleza pecaminosa heredada y popularizó la interpretación de Romanos 7 como la experiencia del cristiano. la bautizó como la experiencia del cristiano, y que posteriormente Calvino popularizó esta posición, que vino la controversia. ¿Por qué causó controversia? Porque hermenéuticamente el texto está hablando de la experiencia del incrédulo bajo la ley. La controversia surgió porque muchos tuvieron que decidir entre poner el estudio hermenéutico serio de este texto al servicio de la teología especulativa o dejar a la hermenéutica determinar la teología. Qué dañino es cuando a la Biblia se somete a la teología para que diga lo que una idea preconcebida pretende. Analicemos Romanos 7 para poner fin a la controversia.
Primero en el contexto, el cual es el capítulo seis de Romanos, se ha demostrado conclusivamente que un cristiano genuino es libertado de la esclavitud del pecado. De allí surge una pregunta natural ¿cómo se puede entonces proseguir libre de esa esclavitud? En el capítulo siete el apóstol procede a responder cómo no se debe intentar vencer el pecado, esto es; nos muestra la ineficacia de la ley como influencia para vencerlo. Esto lo ilustra claramente describiendo la vida de una persona que sólo conoce la ley y, al no conocer a Cristo, carece de la influencia del Espíritu Santo. Así pues, la palabra ley en este capítulo es mencionada 23 veces en los 25 versículos que tiene. El capítulo empieza con una analogía de los versos 1 al 3 y luego la aplica en el verso 4. Luego en el verso 5 nos habla precisamente de la experiencia del incrédulo bajo la ley, explicada más ampliamente en los versos 14 al 25:
Aquí hace un contraste entre el verso 5 que describe al incrédulo esclavo a sus pasiones y llevando fruto para muerte y el verso 6 que nos habla del creyente que vive bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra (o de estar sólo viendo la lista de mandamientos). Un teólogo, comentando sobre estos dos versículos dice lo siguiente:
"Con su ahora-familiar, 'mientras-ahora' (v. 5-6) contrasta entre la situación pre-cristiana y cristiana ... En estar describiendo a la persona fuera de Cristo como estando 'en la carne' (sarx)." [2]Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 452.
De los versos 7 al 13 Pablo vindica la ley moral (por lo que más adelante va a decir) para que nadie fuera a pensar que el mal estaba en la ley y no en las personas.
Las palabras "vendido al pecado" son claves y contundentes para mostrar claramente que está hablando del impío y no del creyente, ya que este último ha sido comprado por precio, redimido y rescatado del pecado (Mateo 1:21; Juan 8:34, 36; 1ª Corintios 1:30, 6:20; 1ª Pedro 1:18-19); mientras que la persona aquí descrita sigue vendida como esclavo del pecado. El Dr. A.T. Robertson(1863-1934) Erudito bíblico y máxima autoridad en griego del Nuevo Testamento. Autor de "Word Pictures in the New Testament"., máxima autoridad en griego y erudito en interpretación del Nuevo Testamento, no cree que la experiencia aquí descrita sea la experiencia del creyente. En su libro "Word Pictures in the New Testament" nos da un retrato claro de esta frase "vendido al pecado":
"El pecado ha cerrado el trato y ahora es dueño de su esclavo." [3]Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 380.
Aquí ilustra claramente que el pecado es dueño y señor de la persona carnal (mientras que del cristiano, el dueño y Señor es Cristo). El mismo Robertson respalda su posición citando a un teólogo con las siguientes palabras:
"Es la experiencia del hombre no-regenerado sobreviviendo cuando menos en la memoria en los días en que ya está regenerado, y leído con ojos regenerados." [4]Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 381.
En otras palabras, es un creyente recordando cómo estaba su vida antes de convertirse. En este caso Pablo, quien antes vivía en el judaísmo bajo la ley. De hecho, esa es la razón por la cual Pablo escribe en primera persona; como describiendo cuál fue su experiencia bajo la ley siendo judío. Otro autor en su comentario de esta epístola confirma esto:
"A través de estos versos (14 al 25) Pablo continúa escribiendo en primera persona singular, como si él retratara su propia, típica experiencia como judío bajo la ley." [5]Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 453.
El comentario de los padres apostólicos es similar a estos:
"Los antiguos padres griegos pensaban que Pablo continúa hablando de su estado no regenerado." [6]Lenski R.C., The Interpretation of St. Paul's To The Romans, p. 418.
El comentario de esta epístola del reconocido historiador del cristianismo, Phillip Schaff(1819-1893) Historiador de la iglesia, autor de "History of the Christian Church"., opina lo mismo:
"Vendido al pecado. Por un lado, este estado de esclavitud declara la completa sujeción del pecador al pecado..." [7]Schaff P., Lange J.P., A Commentary On The Holy Scriptures: Romans, p. 231.
El teólogo Douglas J. MooErudito del Nuevo Testamento y profesor de teología. Autor de importantes comentarios a Romanos., citado antes, comenta sobre la frase "yo soy carnal":
"En llamarse a sí mismo 'carnal', Pablo quiere dar a entender tan sólo que él es un humano, sujeto a las fragilidades de todos los seres humanos, ya sea cristiano o no. Pero el contraste con 'espiritual' apunta a un significado más negativo... Sin embargo, nosotros no podemos pasar por alto el hecho de que en el verso 5 lo cual anticipa el argumento de 7:7-25, describe el estado del no-cristiano como siendo 'en la carne'. Pero es la descripción adicional 'vendido al pecado', que confirma el argumento de un no-cristiano aquí." [8]Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, pp. 453-454.
El comentario de Juan Wesley, al igual que los anteriores, recalca que se trata de la experiencia de un pecador cuya conciencia está despierta a la ley (dándose cuenta de que está en pecado y sensible a que Dios le pide rectitud):
"Vendido en sujeción al pecado', por completo esclavizado (como los esclavos que se compran con dinero y están absolutamente a la disposición de su dueño)...." [9]Wesley John, Explanatory Notes Upon the New Testament, p. 245.
Es casi unánime la conclusión de que en el verso 14 se está describiendo a una persona no cristiana que despertó al sentir el peso de sus pecados. Otro teólogo presenta cuatro razones por las cuales la persona aquí descrita, es una persona no cristiana:
1.- La conexión de 14-25 con los argumentos de 7-13, la cual muestra el poder de la ley para despertar la conciencia al pecado y puede por lo tanto aplicarse sólo al judío despertado por la ley.
2.- La relación del pasaje del capítulo 8. En 7:25 sube a la cumbre del plano cristiano y en el capítulo 8 exalta la liberación del conflicto aquí descrito, del alma a través de Cristo.
3.- Mucho del lenguaje de 7:14-25 es inconsistente con la conciencia del hombre regenerado y especialmente de la visión gozosa y triunfante que Pablo tenía de la vida cristiana.
4.- El lenguaje es apropiado, aunque no al hombre indiferente moralmente, sino al judío no convertido a quien la ley lo ha despertado hacia el conocimiento de su pecado y su necesidad, y éste es precisamente el tema bajo consideración en los versos anteriores del capítulo.
Así pues, con esta posición están de acuerdo unánimemente teólogos como: Tholuck, De Wette, Alford, Olshausen, Lange, Meyer, Weiss y Godet." [10]Godet F., Commentary on Romans, p. 285.
El reconocido Dr. Adam Clarke(1762-1832) Teólogo metodista y erudito bíblico, autor de un célebre comentario bíblico., comenta lo siguiente sobre este texto en uno de sus clásicos:
"Es difícil concebir como podría haberse infiltrado en la iglesia, o prevalecido en ella la opinión de que el apóstol habla aquí de su estado regenerado... Esta opinión no sólo ha rebajado muy lastimosa y vergonzosamente el estándar del cristianismo, sino que ha destruido su influencia y deshonrado su carácter. Se requiere muy poco conocimiento del espíritu del Evangelio, y de la visión de esta epístola, para entender que el apóstol aquí; o está personificando a un judío bajo la ley sin el Evangelio, o está mostrando cómo fue su propio estado cuando fue profundamente convencido de que por las obras de la ley ningún hombre podría ser justificado..." [11]Clarke Adam, Clarke's Commentary: Romans, Vol. VI, p. 95.
Hasta el mismo Juan Calvino, quien tiene una posición contraria a ésta, se ve forzado a reconocer que en el versículo 14 de Romanos 7 el apóstol está hablando de un no-cristiano [12]Calvino Juan, Comentario a Romanos, p. 156.; es una pena que al no estar comprometido con la verdad sino con sus propias ideas haya violado después todas las reglas de hermenéutica y sintaxis, declarando que del verso 15 en adelante empieza hablar del cristianismo:
"Él ahora llega a un ejemplo más particular de un hombre quién ha sido regenerado..." [13]Calvino Juan, Comentario a Romanos, p. 158.
Concluimos pues, que el pasaje está hablando de una persona que ha despertado a la ley, que no es cristiana y en su contexto directo podría ser aplicada a un judío (ya que ellos eran enseñados en la ley), aunque también podría ser aplicada a todo gentil cuando les era predicada la ley para llevarlos a Cristo (Gálatas 3:24).
Como explica el apóstol Pablo en los versos 7-13, la ley tiene el poder de despertar la conciencia; una vez despierta ésta, entrará en el conflicto aquí descrito.
Empezaremos a examinar línea por línea para descubrir el significado de los versículos 14 al 25:
Verso 14. "Porque sabemos que la ley es espiritual" (dada por Dios, santa, justa y buena v. 12); "más yo soy carnal" (una voluntad al servicio de satisfacer las pasiones de la carne); "vendido al pecado" (esclavizado como propiedad del pecado).
Verso 15. "Porque lo que hago" (lo malo); "no lo entiendo" (no entiendo por qué si deseo obedecer los mandamientos, luego no lo hago); "pues no hago lo que quiero" (mi conciencia me convence de que debo obedecer y quisiera hacerlo para que me deje en paz); "sino lo que aborrezco, eso hago". La palabra "hago" es la palabra griega "prasso" que significa: práctica, repetidamente o habitualmente [14]Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 535.. Aquí habla de alguien que practica habitualmente algo. ¡Aborrezco hacer lo malo porque luego me siento mal, pero lo termino haciendo porque mi voluntad está rendida a mis deseos!
Verso 16. "Y si lo que no quiero" (ofender a Dios); "esto hago" (desobedezco); "apruebo que la ley es buena", (pues si no fuera buena no desearía obedecerla, ni tendría cargo de conciencia).
Verso 17. "De manera que ya no soy yo quien hace aquello" (no es la razón que se deleita en los mandamientos la que lo está decidiendo); "sino el pecado que mora en mí" (sino el egoísmo que es mi voluntad al servicio de mis pasiones). En este texto como en el verso 20, como mencionamos antes, existe una figura retórica para representar al pecado como un personaje imperial ejerciendo dominio sobre el hombre; el Dr. J.H. Thayer en su Lexicon Griego comenta sobre esto:
"En este sentido 'hamartia' (pecado) como un poder ejerciendo dominio sobre el hombre (el pecado como un poder o principio), es retóricamente representado como un personaje imperial ..." [15]Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 31.
Así pues, el texto quiere acentuar lo esclavizado que está el hombre no regenerado a hacer lo malo.
Verso 18. "Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien" (en mi mente rendida a los deseos de la carne no mora el bien); "Porque el querer el bien está en mí" (porque mi razón me indica que debo de hacer el bien); "pero no el hacerlo" (pero mi voluntad no complace mi razón sino a mis deseos).
Verso 19. "porque no hago el bien que quiero" (mi conciencia me convence de que debo obedecer y quisiera hacerlo para que me deje en paz); "sino el mal que no quiero esto hago" (no quiero hacer lo malo porque luego me siento mal, pero termino haciéndolo porque mi voluntad está rendida a mis deseos).
Verso 20. "Y si hago lo que no quiero" (la palabra hago es también "prasso" que significa práctica; y si hago habitualmente aquello que mi conciencia me dicta que no debo de hacer); "ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí" (sino mi egoísmo que es mi voluntad al servicio de mis pasiones).
Al repetirlo dos veces el apóstol, tiene la intención de mostrarnos que la persona está en un ciclo. Resuelve no pecar, y luego rompe sus promesas; y después vuelve a proponerse no caer, pero vuelve a lo mismo. Y así sucesivamente.
Verso 21. "Así que" (en resumen); "queriendo yo hacer el bien" (sabiendo que es correcto hacer el bien que el mal y proponiéndomelo). El "queriendo" es un deseando; ya que la voluntad (que es lo que ejecuta las acciones) está entregada a la voluntad de los deseos de la carne v. 14.
"Hallo esta ley"; [ley aquí no se refiere a los mandamientos (la ley moral), sino se refiere a una regla de acción]; "porque el mal está en mí" (la ley o regla que halló es que mientras la voluntad esté rendida a los deseos de la carne, así prometa no caer o se hagan propósitos de no pecar, indefectiblemente por regla, terminará cayendo en lo mismo).
Verso 22. "porque según el hombre interior" (porque según mi razón y mi conciencia); "me deleito en la ley de Dios" (mi razón y mi conciencia sí aprueban, saben que es lo correcto y se deleitan, en la ley de Dios).
Verso 23. En este texto aparece tres veces la palabra ley, pero no para significar la ley de Dios o los mandamientos; sino para referirse a una regla de acción. "Pero veo otra ley en mis miembros" (veo una regla de acción prescrita por mis pasiones y deseos); "que se rebela contra la ley de mi mente" (que se rebela contra la regla de acción prescrita por mi conciencia y mi razón); "y que me lleva cautivo" (me lleva esclavo, como un alcohólico adicto a la bebida); "a la ley del pecado que está en mis miembros" (a la regla de acción prescrita por mi voluntad rendida a los deseos de mi carne).
Verso 24. "¡Miserable de mí!", (La exclamación más elocuente del que está esclavo al pecado, el lamentable grito del fracaso, el alarido de la derrota continua ante el pecado); "¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" (¿quién me librará de mis pasiones y deseos que gobiernan sobre mi razón y mi conciencia produciéndome esta experiencia agonizante que es un adelanto de la muerte eterna?).
Como podemos ver, ésta es la lucha de alguien cuya conciencia ha sido "despertada" por la ley. Se encuentra que está esclavizado a sus pasiones y que la paga del pecado es muerte. Ahora desea huir del pecado para apaciguar su conciencia que lo atormenta, pero sin renunciar por completo a la complacencia de sus apetitos. El Dr. Robertson comenta lo siguiente de este lamentable estado de miseria y derrota:
"Seguramente es un trágico retrato inducido por Pablo con este desenlace, 'vendido al pecado' (verso 14) 'cautivo a la ley del pecado' (23). Los antiguos escritores (Platón, Ovidio, Séneca, Epicteto) describen la misma lucha dualista en el hombre entre su conciencia y sus obras." [16]Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 382.
En el versículo 24 Pablo llega al clímax de su historia, en la que logra mostrar la miseria en que vive el hombre con la carga de sus pecados, y al entrar el v. 25 hace un paréntesis para dar gracias a Dios por haberle librado de tan espantosa condición.
En el paréntesis Pablo exclama (verso 25): "Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro" (como diciendo: ¡Uf! Gracias a Dios que Jesucristo nos salva de esta miserable esclavitud). Luego de este paréntesis; concluye resumiendo su lamentable estado. "Así que" (en resumen); "yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios" (mi conciencia y mi razón sirven, aprueban y se deleitan en la ley de Dios); "más con la carne" (con mis pasiones y deseos); "a la ley del pecado" (a la regla de acción prescrita por mis pasiones).
Esta experiencia donde en vez de paz hay culpabilidad, donde en lugar de gozo hay temor, donde sólo hay derrota y fracaso, es ilustrada brillantemente por Juan Bunyan en su libro "El Progreso del Peregrino". Refiriéndose al personaje central de su obra, quien antes de convertirse, lleva una pesada carga sobre los hombros y cae en un pantano. Allí lucha, pero sin poder salir del lodo a causa de la carga que llevaba (sus pecados) [17]Bunyan John, The Pilgrim's Progress, p. 15-18..
Si alguien todavía tiene dudas en cuanto a que la persona descrita en Romanos siete no es el cristiano, lo invito a reflexionar honestamente sobre las siguientes preguntas:
Que nuestros ojos no se cierren a la luz que alumbra a todo hombre, la cual puede rescatar verdaderamente del lodo cenagoso y de ese pozo de la desesperación. Como podemos ver, ésta no es la experiencia del cristiano sino del pecador convicto, como lo hicieron notar paganos como Platón, Ovidio, y Séneca que eran observadores cuidadosos de la experiencia humana, y que describen esta misma experiencia en sus escritos.
El único débil argumento en el que se quiere basar que ésta es la experiencia del cristiano, no está apoyado en algún texto bíblico o exégesis del pasaje, sino era el argumento especulativo. El incrédulo cuya conciencia no ha sido despertada por la ley moral, es cierto que no tiene esta experiencia; pero el incrédulo que ha sido despertado por la ley moral, sí tiene esa vivencia. Y todo predicador que usa la ley moral legítimamente como ayo para llevar al inconverso a Cristo, puede atestiguar que miles que han sido despertados por la ley tienen esta experiencia cuando se resisten a rendir su voluntad a Dios.
Entremos ahora en la experiencia del cristiano descrita en Romanos cap. 8.
Verso 1. "Ahora pues," (ya que vimos esta experiencia de derrota y culpabilidad), "ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (para aquellos que no han sido justificados por las obras de la ley sino por la fe en Cristo Jesús, y que ya no sienten ninguna culpabilidad en su conciencia); "los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu"*. Una aclaración muy oportuna: ¿a quiénes considera Dios que están en Cristo Jesús? sólo a aquellos que andan conforme al Espíritu, no obedeciendo a la carne. Este es un argumento fuerte en contra de la fe de labios que se vive en el cristianismo nominal.
Aquí el apóstol aclara que los que andan conforme al Espíritu, éstos son los que están en Cristo Jesús y éstos son los únicos para los que no hay ninguna condenación. De aquí se infiere que todos aquellos que practican las obras de la carne están bajo condenación en armonía con Gálatas 5:19-21. Es importante señalar que esta parte del texto está también contenida en el verso 4, sólo que aquí hace la función de aclarar quiénes están realmente en Cristo Jesús, para hacer el contraste más radical con la experiencia del incrédulo en Romanos 7:14-25.
* Aunque algunos críticos del Textus Receptus contienden acerca de la canonicidad de la segunda parte de este versículo, lo cierto es que no se puede pasar por alto que está contenido en textos antiquísimos como La Antigua Versión Latina que tiene sus orígenes por lo menos en el siglo II D.C. Al respecto puede consultarse el manuscrito "e" del siglo VI. No se puede soslayar tampoco que la parte que dice "que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu"; es la lectura preferida en la mayoría de los manuscritos Bizantinos, así como en los leccionarios del Synaxarion y del Menologion. (Al respecto véase, Kurt Aland, Bruce M. Metzger, Matthew Black en: The Greek New Testament; editado en cooperación con el Institute for New Testament Textual Research Münster/Westphalia. Tercera Edición, German Bible Society). En lo particular nos adherimos más bien a una posición ecléctica dentro de los parámetros que los criterios académicos permiten, más bien que excluyente en cuanto a los antiguos manuscritos se refieren.
Verso 2. "Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte". La regla de acción que le prescribe el Espíritu Santo ahora que está en Cristo Jesús; le ha librado de la regla de acción prescrita por su antigua voluntad que estaba rendida en obediencia a sus deseos carnales y, por lo tanto, muerto espiritualmente. Qué estimulante es ver aquí (en contraste con Ro. 7:14-25) la experiencia del cristiano en libertad viviendo ahora esa vida victoriosa.
Verso 3. "Porque lo que era imposible para la ley" (la ley no podía mover la voluntad de estar al servicio de los deseos de acuerdo a Ro. 7:7-24), "por cuanto era débil por la carne" (la debilidad para obedecer a Dios estriba en que los fuertes deseos de la carne ejercían una mayor influencia sobre la voluntad que la influencia ejercida por el conocimiento de los mandamientos). "Dios, enviando a su hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó el pecado en la carne". Aquí utiliza figuras retóricas personificando al pecado como un tirano y a la carne como la víctima de este personaje. El poder que el pecado ejercía sobre el hombre estaba basado en que la voluntad estaba al servicio de los deseos de la carne. Dios al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz, conquistó esa voluntad (corazón) del hombre para que ahora esté al servicio de Cristo Jesús, rendido a Él por amor y agradecimiento por su sacrificio. Ahora que la voluntad está rendida en obediencia a Cristo por amor a Él, el pecado ya no tiene dominio sobre el hombre, ya que este dominio del pecado sobre el hombre era ejercido a través de que los deseos de la carne gobernaban sobre la voluntad humana. Al ya no gobernar estos deseos de la carne sobre la voluntad del hombre, se cumple lo que dice el texto "condenó al pecado en la carne".
Fue tan espléndido, tan genuino el amor de Cristo Jesús al entregarse en la cruz que conquista el corazón del ser humano (su voluntad). Tanto, que ahora exclama en voz alta "¡Más maravilloso me es tu amor, que el amor de los deseos de la carne!, ¡porque mejores son tus amores que el de las pasiones!, con razón te aman, porque tú me amaste primero". Fue esto lo que hizo romper el "amorío" que antes tenía con los deseos de la carne, para ahora vivir solamente para Cristo Jesús. Cayó rendido por amor a los pies de Cristo y ya los deseos de la carne no tienen dominio sobre su voluntad. Al decir condenó el pecado en la carne, quiere decir que se le despojó del poder para esclavizar la carne al pecado. J.H. Thayer en su Lexicon Griego explica sobre este término:
"En un peculiar uso de la palabra, ocasionado por el empleo del término 'katakrima' (en v.1) Pablo dice en Romanos 8:3 'Dios condenó al pecado en la carne', a través de su hijo quien participó de la naturaleza humana, pero fue sin pecado, Dios despojó al pecado (lo cual es la base de 'katakrima') de su poder en la naturaleza humana (vista en general), rompió su influencia mortal, (tal y como fuera en la condenación y el castigo de los hombres pecadores que les pone fin a su poder para perjudicar o hacer daño)." [18]Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 336.
Estas son las buenas nuevas, que anuncian libertad gloriosa y completa de la esclavitud del pecado por medio del inconmensurable amor de Cristo Jesús el Salvador; para ya no vivir el tiempo que resta como los demás incrédulos en la frustración de Romanos 7, sino siendo más que vencedores por medio de aquél que nos amó.
Verso 4. "para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros", (para que la observancia de los mandamientos de Dios, ahora sí se pueda cumplir en nosotros); "que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu"; (ya que ahora la voluntad ya no es dominada por los deseos de la carne, sino que es movida por los deseos del Espíritu por amor a Cristo Jesús). Una consecuencia natural de vivir guiado por el Espíritu Santo es que se pueden obedecer fácilmente los mandamientos de la ley de Dios y son para el cristiano un deleite ya no una carga. De hecho, es por medio de esta obediencia que el cristiano le expresa su amor a Dios:
Al decir "no son gravosos" está diciendo: no son una carga pesada sino un deleite y un privilegio (Job 23:12, Salmo 19:44-45, 47, 97). El capítulo completo de Romanos 8 lo hemos reservado para la última parte de este libro y lo concluiremos más adelante. Los anteriores versos los hemos comentado previamente con el fin de contrastarlo con Romanos 7. Si todavía existe alguna duda medítese en las siguientes preguntas:
Si somos honestos, debemos reconocer que se trata de dos experiencias totalmente distintas y excluyentes. Una de esas experiencias honra a Dios y trae paz, gozo y libertad a las personas concordando con las promesas del Evangelio. La otra experiencia, Romanos 7, trae deshonra al nombre de Cristo y produce angustia, frustración y esclavitud. La persona de Romanos 8 es un cristiano, mientras que Romanos 7 describe al inconverso.
[1] Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 450.
[2] Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 452.
[3] Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 380.
[4] Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 381.
[5] Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, p. 453.
[6] Lenski R.C., The Interpretation of St. Paul's To The Romans, p. 418.
[7] Schaff P., Lange J.P., A Commentary On The Holy Scriptures: Romans, p. 231.
[8] Moo D.J., Romans 7: The State of the Man Under the Law, pp. 453-454.
[9] Wesley John, Explanatory Notes Upon the New Testament, p. 245.
[10] Godet F., Commentary on Romans, p. 285.
[11] Clarke Adam, Clarke's Commentary: Romans, Vol. VI, p. 95.
[12] Calvino Juan, Comentario a Romanos, p. 156.
[13] Calvino Juan, Comentario a Romanos, p. 158.
[14] Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 535.
[15] Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 31.
[16] Robertson A.T., Word Pictures in the New Testament, Vol. IV, p. 382.
[17] Bunyan John, The Pilgrim's Progress, p. 15-18.
[18] Thayer J.H., Greek-English Lexicon of the New Testament, p. 336.
Otras referencias bíblicas tomadas de la versión Reina Valera 1960.